Las dos horas posteriores en la Comisaría fueron como en las pelis, pero esa no es la cuestión ahora, lo que hoy quiero decir es que, en situaciones así siempre te planteas… “pues yo hubiese hecho esto”, “yo hubiese hecho esto otro”… sobre todo cuando es alguien a quien quieres la persona que ha tenido que pasar por ese mal trago, esa impotencia de ver que se te escapa el ladrón y que no puedes hacer nada para evitarlo; y que son las tres de la tarde, la calle está llena de gente y nadie es capaz de ayudarte… ¡hasta uno te pone mala cara cuando le pides que te deje su móvil para hacer una llamada de aviso!.Pero sí, es así. No somos súper héroes. No vamos a arriesgar la vida por alguien a quien ni siquiera conocemos. Por ello, estamos solos en el mundo, y la única defensa que tenemos es la nuestra propia y la de las personas que te quieren lo suficiente como para correr un riesgo tan importante por ti (a no ser que el miedo los bloquee en dicha situación).
Profesores Neiras no hay muchos (y, conociendo su caso, serlo no mereció la pena).
