lunes, 14 de diciembre de 2009
ZAKOPANE: DESPEDIDA ANTES DE NAVIDAD
lunes, 7 de diciembre de 2009
EL PERRO DEL HORTELANO
“Eres como el perro del hortelano. Ni comes ni dejas comer”. ¿Cuántas veces habremos dicho o nos habrán dicho ese refrán? ¿En cuántas situaciones diferentes podrá ser empleado? ¿Y hasta qué punto esto es verdad?
Sí, siempre alguna vez somos y seremos el perro del hortelano. Tenemos noticias de alguien de quien no sabíamos hace tiempo y descubrimos que su vida está mucho mejor que la última vez que lo vimos. Un antiguo amor, por ejemplo, ha rehecho su vida con otra persona diferente y descubres, sin que te haga mucha gracia, que no es algo que te alegre demasiado. ¿Por qué te molesta? No pueden ser celos, porque hace años que te olvidaste hasta de la existencia de dicha persona; y tampoco puede ser envidia, porque tu vida incluso está mucho mejor que la suya. ¿Entonces? ¿Qué turbios sentimientos son los que te atormentan?
Puede que volver a saber de esa persona te haga pensar en el pasado y que te obligue a replantearte muchas cosas. ¿Hice bien en elegir este camino y desechar este otro? ¿Cómo hubiese sido mi vida si hubiera pensado en ese momento de otra manera? ¿Si ahora se me volviera a plantear la opción de elegir qué sería lo que haría?
Sí, definitivamente todos somos como el perro del hortelano. No comemos ni dejamos comer porque la comida, si se queda en el plato, siempre podremos usarla cuando nos apetezca pero si nos la quitan, nuestra oportunidad de comer pasará de largo para siempre.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
LA CIUDAD DE 'LA RUTA DE LOS DUENDES'
ra poder hacerla. Los pequeños duendes de bronce que se encuentran, en su mayoría, en el casco antiguo de Wroclaw, se han consolidado como un símbolo de la ciudad. Todos los turistas que llegan y se enteran de esta ‘curiosa plaga’ se quieren unir al juego de encontrarlos a todos. El problema es que, aunque ya existen mapas que puedes comprar por tan sólo 6 zlotys (aproximadamente 1 euro y medio) y que te indican dónde se hallan 30 de dichos duendes, es imposible localizarlos en su totalidad. Y es que, la velocidad con que brotan dichas esculturas impide saber el número exacto de duendes que salpican las calles de esta enigmática ciudad polaca.
La Alternativa Naranja fue un movimiento contestatario (famoso en los años 80) que surgió como protesta, forzosamente tímida pero imaginativa, contra la declaración de la ley marcial en Polonia y el absolutismo comunista. Cientos de ciudadanos se manifestaban paseando su muda reclamación de democracia, vestidos con ropa de color naranja y teniendo como símbolo un duende.
El periodo de ley marcial en Polonia (1981-1983) tuvo lugar cuando el gobierno de la República Democrática restringió drásticamente la vida normal. La frase en polaco es “Stan Wojenny” (“estado de guerra”). Aunque el país permaneció en paz durante este periodo, los movimientos democráticos fueron prohibidos y sus líderes, encarcelados. La ley marcial fue la causa de un gran número de muertes. Sus responsables hablaron de una docena de víctimas mortales aproximadamente, pero una comisión parlamentaria entre 1989 y 1991 arrojó unas estadísticas de unas 90 muertes. La ley marcial tuvo también consecuencias económicas negativas. Fue establecida una “reforma económica” que se sumó a un gran aumento de precios, como resultado de que los ingresos de la población cayesen considerablemente. Tras la caída del comunismo en Polonia en 1989, se determinó que la ley marcial había sido declarada en una clara violación de la constitución polaca. Por todo ello, no sorprende en absoluto que esta dinámica capital haya hecho de los duendes su ejemplo y estandarte.
Wroclaw, en recuerdo y homenaje a aquel movimiento anticomunista, ha salpicado su geografía con estos minúsculos monumentos.
martes, 10 de noviembre de 2009
TE DESEO… ODIAR
Odio que no seas capaz de hablar conmigo del tema.
Odio que finjas que no te importa.
Odio no poder odiarte.
Desearía poder odiar cada vez que te veo.
Desearía poder odiar cada vez que nuestras miradas se cruzan.
Desearía poder odiar cada vez que noto cómo me miras cuando crees que no te veo.
Desearía poder odiar cada vez que te pones nervioso cuando, sin querer, nos quedamos el uno junto al otro.
Desearía dejar de desearte
Desearía poder odiarte
miércoles, 4 de noviembre de 2009
NOCHE BLANCA
Y yo, obediente, abro la ventana, aún a riesgo de morir congelada. Congelada como el agua que veo volar por el aire. Saco la mano un segundo y compruebo que cae a ella cinco puntitos blancos.
Emocionados, bajamos a la calle, creyendo que ya podremos jugar con la nieve y hacer muñequitos. Pero la lluvia es escasa. Y en el suelo la nieve no llega a cuajar todavía. Muerta de frío, subo corriendo de nuevo a mi habitación. Otro día será. Sobre todo, viviendo en Wroclaw.
Pasan las horas y se hacen las 4 de la mañana. Y me levanto para correr la transparente cortina. ¡Cómo si sirviese de algo!. En el último momento me detengo. El paisaje es totalmente diferente al que antes había visto. Mejor dicho, diferente a todo lo que yo he visto en mi vida. Es lo que tiene vivir en una ciudad tan calurosa como Murcia. La repisa del balcón se ha vuelto blanca, los coches están cubiertos por una gruesa capa de nieve y la carretera se ha vuelto bicolor...
lunes, 26 de octubre de 2009
TOMAR EL AIRE

jueves, 15 de octubre de 2009
EL AEROPUERTO
Llego al aeropuerto, pago al taxista, le doy las gracias y me meto a buscar la zona de las llegadas. Miro en el panel. El vuelo de Alicante llega en 20 minutos. Respiro aliviada y compro algo de chocolate en la tiendecita más cercana. El taxista ha sido muy simpático, pero conduce como cualquier polaco: a 90 kilómetros por hora y dando bandazos sin parar. Necesito azúcar para que se me pase el mareo.
Me siento en una de las sillas y espero impaciente. 15 minutos. 10 minutos. 5 minutos. Al final, las puertas se abren. ¡Por fin!. Me quedo observando. A mi lado hay un chico que tiene los mismos nervios contenidos que yo. Pero él tiene más suerte. Su chica llega junto a él y se abrazan con fuerza. Se besan emocionados. Y se van a disfrutar el uno del otro. Al rato, es una chica la que está dando vueltas. Se sienta, se levanta y se pone a caminar. Hasta que llega un momento en que se para en seco y saluda a un grupo de chicos. Amigos que han ido a verla. Y se van todos juntos.
Hasta que, al final, soy yo la que veo aparecer figuras conocidas. Soy yo la que se levanta del asiento sin poder dejar de sonreír. Y soy yo la que, en esos momentos, se siente observada por los que todavía siguen esperando.
