"Todos los LUNES compartiendo mis sueños y pensamientos contigo"
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martes, 9 de agosto de 2011

NO QUIERO DORMIR



Quisiera detener el tiempo un instante. Que se quede así como está, con el rutinario canto (o chirrido) de los grillos, el sonido de fondo de las olas de la playa chocando contra la orilla, el murmullo de alguna conversación alocada y estridente que se oye de forma intermitente a lo lejos, intentando enturbiar la paz que se apodera de mí. Un momento de soledad que me regalo, que necesito, a solas con la naturaleza, para recargar pilas y sentirme mejor conmigo misma, como si los problemas y preocupaciones solo fueran un breve recuerdo. Incluso el cansancio y el sueño que me habían invadido se quedan en un segundo plano.

Ahora, todo lo malo no existe. ¿Qué cosas había malas? Solo pienso en lo bueno, en lo que me ha regalado la vida, en lo que yo misma he conseguido gracias al apoyo de mi gente, en la gran etapa que estoy atravesando, en esa persona que hace que todos los días me levante con nuevas alegrías e ilusiones.

Y me siento fuerte y capaz de dominar el mundo contra viento y marea. Y por eso no quiero dormir, porque temo que mañana esa fuerza se haya evaporado.

viernes, 18 de marzo de 2011

EL MISMO LUGAR DIFERENTE DE SIEMPRE


Llegar a un pueblo. A tu playa. Ese lugar que te ha visto crecer. Cómplice tuyo en tu primera vez que dejaste de jugar al escondite y el pilla-pilla en los bajos de tu urbanización y preferiste salir con tus amigos a un bar, a dar una vuelta, a tomar un helado, a beber. Donde aprendiste a nadar. Donde aprendiste a besar. Donde te dieron tus primeros puntos. Donde tuviste tu primera conversación seria y madura junto al inigualable “pico del aguilica”. Donde has vivido tantas y tantas cosas… que solo el hecho de sentarte en el paseo a contemplar el mar, sentir la suave brisa de una agradable mañana de marzo, oír las inconfundibles olas rompiendo en la orilla y ver la blanca espuma que forman, oler a mar y a playa… a TU mar y a TU playa… todas estas sensaciones te hacen evocar poco a poco todos esos recuerdos que creías olvidados pero que, en el fondo, siempre han estado ahí. Al igual que tu playa y tu “pico” siguen donde siempre, ajenos a los cambios que se producen y se están produciendo a su alrededor.

sábado, 31 de enero de 2009

SUEÑO


Me despierto sobresaltada. Un ruido de la calle me ha hecho dar un bote. Mientras intento sobreponerme, recuerdo que estaba en mitad de un sueño. Cierro los ojos para intentar revivirlo pero es inútil. Mientras voy a la cocina a por un vaso de agua, poco a poco me vienen algunas imágenes dispersas, como si fuese el tráiler de una película. Se me escapa una sonrisa. Al final resulta que era un sueño hermoso y no una pesadilla. Me acuesto de nuevo en la cama y oculto mi cabeza con la almohada, intentando así no olvidar el sueño o incluso seguir soñando, para saber lo que iba a ocurrir a continuación...

Veo de nuevo el mar, con sus aguas cristalinas y relajantes, el ruido de las olas rompiendo en la orilla, esa arena fina que se escapa entre los dedos cuando intentas cogerla. Miro alrededor, para intentar identificar el lugar en el que me encuentro: pero sólo está la playa, la arena que se pierde en el horizonte... al igual que el mar. La brisa me azota en la cara y puedo respirar profundamente. Noto como una fuerza invisible me arrastra suavemente hacia la orilla y hace que me meta en el agua. La ropa mojada se hace cada vez más pesada y me empuja hacia el fondo; pero no siento agobio. Acabo de darme cuenta de que esa fuerza no era tan invisible como pensaba en un primer momento.

Sorprendentemente, consigo retomar el sueño, pero prefiero no contarlo porque, si lo hago, no se cumple.