"Todos los LUNES compartiendo mis sueños y pensamientos contigo"
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viernes, 26 de abril de 2013

CUALQUIER TIEMPO PRESENTE...



Recuerdos de momentos olvidados inmortalizados en imágenes fijas, paralizadas durante un breve segundo por el sonido instantáneo de una cámara. Fotografías enviadas a un cajón polvoriento o a la capacidad (de momento, infinita) del ordenador. Instantes que ya habías borrado de tu mente pero que ahora pueden resurgir. Vivencias que guardabas como oro en paño en tu memoria, pero cuya imagen ya empezaba a ser borrosa en ella. Cosas buenas,  no tan buenas, regulares. Personas que conoces y te sonríen desde el pasado mientras te invade la melancolía y desearías a algunas, matarlas y, a otras, abrazarlas o besarlas. Recuerdas todo y te ríes, lloras, te entristeces, te invade la alegría… Muchos sentimientos contradictorios para un mismo momento.

Vuelves a tus fotos, momentos más recientes. Mejores o peores. Alegres o tristes. Divertidos o aburridos… pero son con estos con los de verdad quieres quedarte. Al final, el presente es lo que te hace sentirte orgulloso de la vida que tienes en estos momentos. Al fin y al cabo, todo lo que hacemos en el pasado son pasos que damos, casi sin darnos cuenta, con un solo objetivo: llevarnos al presente, al momento en el que teníamos que estar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

CARTA A UN EX (con el estilo de Tom Wolfe)

Querido ex amor:

Te escribo esta carta porque quiero que sepas que ya no te guardo rencor, ocurrieron muchas cosas entre nosotros que es mejor olvidar… pero también vivimos experiencias inolvidables y nos amamos intensamente como si estuviésemos diagnosticados de enfermedad terminal y fueran los últimos meses de nuestra vida… Siete meses mágicos e intensos que nunca olvidaré, pero de los que tampoco me arrepiento de haberles puesto fin. Tú por tu lado y yo por el mío... Estamos mucho mejor así porque somos demasiado diferentes como para poder seguir juntos. Es como intentar mezclar aceite y agua…. ¡im-po-siiiiiiii-ble!

Bum-bum, bum-bum, bum-bum… mi corazón palpita dislocado únicamente recordando el momento en el que nos conocimos, cuando un amigo en común nos presentó.

-¿Estudias periodismo? –me preguntaste-. A mí me hubiera gustado hacer esa profesión. Me encanta el boxeo y, por eso, tengo un blog donde escribo crónicas de veladas.

-Aaaaaah, ¿¡en seeeeeeriooo!? –te contesté, sorprendida-. Pues, sí, estoy terminando la carrera de Periodismo y me vuelve loca. Estoy aprendiendo mucho y hacemos muchas prácticas… podría pasarme toda la noche hablando del Periodismo.

Nuestro primer encuentro quedó ahí… Ya no volvimos a saber nada el uno del otro... Pero meses después volvimos a encontrarnos y recuerdo que te enfadaste porque yo no me acordaba de ti… (“Yo, sin embargo, no te he olvidado. Aún me acuerdo, incluso, de que llevabas un vestido azul”)… ¡Ufff! El simple hecho de que me reconocieras eso hizo que me subieran los colores rápidamente a la cara. Tuviste que darte cuenta y, por eso, empezaste a hacerte el interesante. Así que cambiaste tu táctica de seducción y entonces, a pesar de admitir que te gusté desde ese día, comenzaste a mostrarte distante conmigo…. ¡Incluso eras grosero en algunas contestaciones que me dabas! –aunque no podías engañarme… sabía que tarde o temprano volverías a mostrarme tu verdadera cara y que te lanzarías a besarme.

Ahora estamos en tu coche (¡Vruum!, ¡vruum!), doblamos la curva (brummmmmm-mmmm…) y ya hemos llegado a la autovía. Siempre te gustó sorprenderme y llevarme a mil sitios diferentes: la playa, un pueblecito perdido donde estuviéramos los dos solos, un restaurante exótico… nos encantaba hacer cosas juntos… Siempre que teníamos tiempo libre, nos llamábamos o nos mandábamos un mensaje para planificar nuestro próximo encuentro… ¡Éramos tan felices!

Toc-toc, toc-toc… Llaman a la puerta y el ruido hace que me despierte. Mientras me dormí estuve soñando con el pasado que compartimos juntos… A veces lo echo de menos (snif, snif)… pero únicamente a veces.

FDO. La persona que más te amó en este mundo.

P.D. Esta carta te la dedico a ti… Es mi declaración de lo mucho que has significando para mí. Has sido el gran amor de mi joven y corta vida, el más importante (por el momento)… pero es mejor que esto nunca llegue a tu poder y que no vuelvas a saber nada más de mí (el pasado es mejor dejarlo tal y como está…).

miércoles, 1 de julio de 2009

BUSCANDO EL PAPEL EXTRAVIADO

El otro día se me ocurrió meterme en mi habitación a buscar un documento que necesitaba. Después de tanto tiempo… ¡a saber donde estaría!. Pero, como tenía que encontrarlo, revolví todos mis cajones en busca del tesoro perdido.

Para mi sorpresa, en la búsqueda tropecé con cosas que no esperaba: regalos de hace mil años, escritos míos de cuando era una cría que no levantaba dos palmos del suelo y un sin fin de cosas que no sabía ni que siguieran existiendo.

Pero lo que más me impactó fue encontrar un pequeño diario. En él me dedicaba a escribir 4 ó 5 frases de lo que me había pasado en el día y abarcaba un periodo de tiempo de casi un curso entero. Me puse a hojearlo sin poder dejar de sonreír.

Algunas de las situaciones que contaba ni siquiera me sonaban, pero me hacía gracia ver mi forma de escribir y los sentimientos que por aquel entonces tenía hacia personas que me rodeaban o hacia la vida. La felicidad de la inocencia, aunque también la manera de magnificar las dudas y preocupaciones de esos tiempos.

En otras partes del diario, sin embargo, recordaba lo que narraba como si hubiese ocurrido el día anterior. Mientras leía, mi mente se había trasladado a ese lugar y a ese momento.

Podía incluso acordarme de la ropa que llevaba, si estaba triste o contenta, si me dolía la cabeza o si me sentía más fresca que una rosa. Notaba el calor o el frío según la estación o época del año, las cosas que me convertían en la chiquilla más feliz del mundo y lo que me impedía centrarme en los estudios, en dormir, en comer… y hasta en respirar con normalidad sin sentir pequeños vacíos en la boca del estómago.

Mientras leía estas partes del diario, a un ritmo más lento y sosegado, mi mente se adelantaba a los acontecimientos. Sabía lo que iba a pasar a continuación y por eso, casi me sentía con la necesidad de viajar en el tiempo para avisar a la Laura adolescente de lo que estaba a punto de ocurrir.

Pero si eso pudiese suceder, si pudiese avisar a esa chiquilla de que lo que iba a hacer era una tontería y que le daba tiempo a actuar de una manera totalmente diferente, ese diario no tendría razón de ser. Automáticamente, desaparecería de mis manos para no existir o para ser el diario de una persona diferente. Y en cualquiera de los dos casos, la Laura veinteañera tampoco sería la misma y no tendría las escasas buenas y/o malas experiencias que hacen que mire el diario sintiendo algo de nostalgia.

lunes, 29 de junio de 2009

PARECIDOS RAZONABLES

Está una tan tranquila, en el cine, sentada para pasar un rato entretenido, para dejar de pensar, para desconectar... hasta que sale. En la gran pantalla surge una figura familiar que te recuerda a alguien. "¿A quién se parece?", sueles preguntarte en otras situaciones como ésa. Pero en esta ocasión no te ha dado tiempo ni a plantearte dicha cuestión. Tu cabeza solamente ha formulado la mitad cuando, de golpe, te viene la respuesta.
La sonrisa del chico ha hecho que recuerdes a una persona a la que llevas muchas semanas sin ver. "¡No puede ser!", piensas desconcertada. Pero sí, claro que puede ser. Puede ser y es. La película sigue avanzando y cada vez estás más segura de que el chico se parece mucho a tu persona ¿conocida?. Los ojos, aunque semi-ocultos bajo un diferente peinado, no te dejan lugar a dudas. ¡Son iguales!. Incluso la boca y la barbilla son bastante parecidas; sobre todo, cuando sonríe. Al formarse la sonrisa fue cuando ya lo tenías clarísimo. El parecido era asombroso. Nunca habías visto a una persona que se pareciera tanto a otra sin ser familia. Sin embargo, la nariz del actor es más grande y puntiaguda. Pero eso no le quita el mérito de la gran similitud que se aprecia. Parecen clones. Tienen una complexión corporal similar y hasta la forma de andar es casi idéntica.
"¡No puede ser!", vuelves a pensar. Una parte de ti desea salir corriendo de allí y volver a casa; pero, al final, gana tu parte curiosa. Tienes que enterarte de cómo se llama el actor para buscarlo en Internet. Además, como tiene un papel secundario solamente sale en un par de escenas a la mitad de la película.
La vida te da sorpresas.

domingo, 10 de mayo de 2009

TE ECHO DE MENOS

Todos, en algún momento de nuestra vida, echamos de menos a alguien. Normalmente siempre solemos extrañar al menos a una persona: en verano echas de menos a tus amigos del invierno, en invierno extrañas las despreocupaciones y las fiestas de las vacaciones, cuando estás triste necesitas a esa persona que te hace siempre reír o que te da un abrazo de consuelo, vives a mucha distancia de otro amigo que necesita tu apoyo y al que sólo puedes demostrarle que estás ahí a través de un mensaje o de una llamada… siempre hay algo que te impide estar con todas las personas a las que quieres.
Pero peor aún es añorar a alguien a quien ves todos los días, cuando ves que se ríe con otros amigos y tú no estás entre ellos, cuando acude en busca de ayuda y no te llama a ti como lo hubiese hecho antes, cuando de la noche a la mañana parece haber pasado de depender totalmente de ti a ni siquiera acordarse de tu existencia. Echas de menos cuando hablabais y hablabais sin parar de cualquier tontería y las horas parecían minutos, cuando al quedaros en silencio os comunicabais todas esas cosas que necesitabais “oír”, cuando con una simple mirada sabías que te comprendía y te apoyaba, cuando compartíais vuestras alegrías y vuestras penas acompañados a menudo de una buena botella…

Puede que (casi) nada sea para siempre y que tengamos que aprender a pasar página, aunque nos cueste. La vida está llena de caminos y cada uno tenemos que hacer nuestro propio recorrido, dejando a muchas personas atrás pero, también, encontrando a otras muchas unos kilómetros más adelante. Solamente unos cuantos son los que terminan yendo de la mano con nosotros hasta el final.

miércoles, 6 de mayo de 2009

PESADILLAS ANTES DE DORMIR

¡Todo parecía tan real!... era todo tan auténtico que hasta se podía sentir el frío (a pesar de la época en la que estamos), que tu piel estaba totalmente de gallina y que un temblor recorría todo tu cuerpo; pero esto no era lo que más se podía experimentar: lo peor eran las miradas, esas gélidas miradas acompañadas de sonrisas medio torcidas que te helaban la sangre.


Todos estaban allí, en fila india. Parecían estar en una cola donde se hubiesen reunido cada uno de los “tormentos que debes exterminar de tu vida”, personas que por muy diversas razones terminaron siendo parte de esa lista negra de “gente que te ha roto el corazón”. Si ya en su momento no pudiste soportarlos en solitario por todo el daño que te hicieron… ¿cómo hacerlo ahora cuando están todos juntos, uniendo sus fuerzas para intentar reabrir viejas cicatrices?. No soportas ver como el sujeto A se ríe mientras habla con el sujeto B, porque sabes que están hablando de ti. A lo mejor están diciéndose el uno al otro las jugarretas por las que te hicieron pasar: “lo mío fue peor que lo tuyo. Yo te gano”. Esa frase parece ser la más repetida en esa visible cola que no parece tener prisa por llegar a su destino.

Tú, después de tanto tiempo, crees no poder soportarlo. Por un momento agachas la mirada y necesitas apoyarte en la pared para intentar recordar cómo se respiraba. Al rato, con los pulmones llenos de aire, repasas a todos los integrantes uno por uno y miles de imágenes vienen a tu memoria. Si te estuvieras muriendo, pensarías que eso debe de ser la película de tu vida pasando en diapositivas.

Eres fuerte. Vamos, sabes que lo eres. Ninguna de esas personas te llega ni a la suela de los zapatos. Te hicieron daño porque descubrieron tus puntos débiles... pero ya has aprendido la lección. Y esta vez vas a ponerla en práctica. Reuniendo ese valor escondido que no creías poseer consigues seguir tu camino, con la cabeza bien alta y sin mirar ni una sola vez a esa cola incrédula que no deja de observarte. Lo has conseguido: ignorarlos ha sido la mejor venganza.

domingo, 19 de abril de 2009

UNA VIDA DESTROZADA

Por probar… así empezó. Con tan sólo 13 años quiso descubrir lo que se sentía con un porrito encima. Ahora, con 21, no sabe prescindir de él. Antes de ducharse, cada mañana, ya lleva uno entre sus dedos. Es un círculo vicioso más y más pequeño del que le es imposible salir… o puede que en el fondo no quiera porque no encuentra o no ve ningún motivo para no seguir evadiéndose de su mundo.

Cree que no lo sé. Cree que dejé de seguirle la pista cuando, por suerte, nuestros caminos se separaron hace ya más de dos años. Pero no es así. Lo observo en la lejanía y veo en cierto modo su evolución. Puedo ver que ya no es ese niño lleno de vida, gracioso y simpático, algo tímido pero buena persona, que se ocultaba bajo sus pintas de pasar de todo. A mí no me podía engañar: no pasaba de todo… más bien había algo o alguien que le importaba. En su vida sin sentido había encontrado algo que le gustaba… pero no le apasionaba lo suficiente como para luchar por ello y eso hizo que al final sólo contara con las drogas para poder olvidarse de ese mundo y esa vida tan infeliz que llevaba. Parecía que todo sería pasajero, un mal trago de un adolescente que no tiene claro lo que quiere; pero ahora, hecho ya todo un hombre de 21 años, sigue siendo ese chico asustado que prefiere seguir escondiéndose dentro de esa fachada porrera y macarra antes que salir afuera y ver que hay muchas cosas estupendas y maravillosas que lo están esperando, siempre y cuando cambie de actitud.

Pero ahora es peor que antes. Los efectos de lo que se ha tomado en todos estos años le están pasando factura. Aparte de haberle afectado a su carácter, que ya no suele ser tan alegre y simpático como lo fue en su momento, actualmente se encuentra físicamente destrozado, difícilmente reconocible con esos rasgos que llevan el sello inconfundible de la muerte: esa persona llena de vida se ha convertido en un cadáver andante, un zombi que parece no encontrar su lugar y cuya imagen puedes “pegar” en cualquier fotografía como si de cosa de photoshop se tratase.

Si me estuviera leyendo puede que se riera de mí: “¿y a ti que más te da?”, sería la pregunta que no pararía de repetir. Pero ¡claro que me da!, me importa mucho. Me preocupa porque ese chico fue importante en mi vida hace varios años, porque no puedo ver cómo alguien que me importó tanto en el pasado destroza su vida por no encontrar aún algo que merezca la pena en ella, porque no soportaría que un día me llegaran noticias sobre que algo irreversible le hubiera ocurrido… más aún cuando sé que él ha visto morir a un amigo por un tema similar; así que eso debería haberle servido de ejemplo para tener algo más de cabeza y madurar.

Puede que aún no sea demasiado tarde para él (al menos, eso es lo que yo deseo… ya no sólo por él, sino por esa Laura adolescente a la que tanto enseñó de forma inconsciente).