"Todos los LUNES compartiendo mis sueños y pensamientos contigo"
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lunes, 9 de mayo de 2011

Y TODO TERMINA


A veces, la vida es tan sorprendente que no sabes cómo reaccionar ante ella. Una noche, de repente, alguien se cruza en tu camino y consigue que tu vida cambie. Que todo tenga sentido. Que sientas que al fin has encontrado ese aliciente y el ingrediente que faltaba en tu vida para ser una persona renovada, llena de ilusiones, feliz. Te sientes querida y amada. Y para colmo tú amas y quieres a esa misma persona. La simbiosis que se produce es tal que crees que toda tu vida has esperado a ese momento concreto, esa milésima de segundo en la que descubres que esa persona nueva en tu vida es también la que ocupa, de repente, gran parte de tu corazón.

Pero al igual que ese cambio te llega en una milésima de segundo, llega también ese brevísimo momento en el que tienes que tomar una decisión trascendental, algo que supondrá un cambio drástico en tu vida. El tiempo pasa y por fin te das cuenta de que las personas somos como las cebollas: estamos llenas de capas. En las más superficiales, solo ves las virtudes, las buenas cosas, los detalles que hacen que te enamores de esa persona. Pero pronto vas viendo aparecer esos defectillos, que al principio consideras insignificantes y/o soportables y llevaderos. Hasta que sigue avanszando el tiempo y es entonces cuando llega la prueba de fuego. ¿Es esa persona como me esperaba? ¿Qué sacrificios y qué estoy dispuesta a dar de mí para que nuestra relación siga adelante y tenga futuro? ¿Realmente merece la pena? ¿Esa persona es (o sería) capaz de darlo todo por mí igual que yo por ella?

Y es ahora cuando descubres que no siempre puedes dejarte llevar por el corazón. Que el querer a una persona no es suficiente para poder estar con ella. Porque puede que si estás con esa persona, a la larga, solo consiga hacerte más daño que el que sientes en este momento. Sí, es doloroso decidir terminar con una persona cuando tu corazón lo que más desea en el mundo es estar todos los minutos de tu tiempo con ella. Pero las relaciones son cosa de dos. Y el día que descubres que no eres tan importante para ella como creías, ya que en su lista de prioridades, ahora que no tiene que luchar por conquistarte, has caído hasta el último puesto… ese mismo día tus deseos y necesidades de que esa persona dé por ti lo mismo que tú por ella, tienen que imponerse. Y serás capaz de juntar todo el valor y el coraje para decidir, serena la mirada y firme la voz, que ya todo definitivamente se acabó.

jueves, 10 de marzo de 2011

TODO EN UN INSTANTE




Una ciudad. Una noche. Escena en blanco y negro. Porque el blanco y negro siempre da más sobriedad y mucha más belleza a la imagen. La oscuridad contrasta claramente con las luces y las personas que se encuentran en ella. Un hombre que camina, se detiene ante un escaparate. La ha visto. La chica, detiene su copa en el aire al verlo a él. Y el tiempo se ralentiza. Cada vez, la cámara lenta se vuelve más lenta. Así podemos verlos tanto a él como a ella. Sus gestos, sus expresiones de la cara. El pie de él, que cambia su rumbo para ir al encuentro de ella. La chica que se levanta y se olvida del mundo de tal manera que la copa se cae al mantel, se rompe contra él y su contenido se desparrama por toda la mesa. A su vez, al chico se le cae el maletín. ¿Pero qué importa? Todo les da igual. Nada existe a su alrededor. Nosotros podemos ver el cristal del escaparate, que se rompe encima de la chica cuando ella lo atraviesa para juntarse con él, podemos ver el coche que atropella al chico… pero son solamente ilusiones ópticas nuestras. Porque el mundo conocido no existe en esta realidad alternativa. El único mundo realmente existente son ellos, suspendidos en el tiempo y en el espacio en un lugar donde la gravedad no existe. Solamente están ellos, su conexión, su contacto, sus deseos y necesidades irrefrenables de unirse, de tocarse, de besarse.


Porque hay acontecimientos en la vida que solo necesitan de un instante, de un segundo, para ocurrir… acontecimientos trascendentales que cambian tu vida en una milésima de segundo sin motivo aparente y sin poder medirlo con las unidades de medida tradicionales conocidas en este mundo. Por ello, necesitamos de una hiperrealidad como la construida por estos dos desconocidos para entender y comprender estos cambios que se producen sin que seamos conscientes de ello.

lunes, 20 de julio de 2009

JUGAR CON FUEGO

Sí, así es como te sientes. Te sientes como si jugaras con fuego.

Puede que sea el verano, el calor, la playa, las vacaciones, el tiempo libre, el cambio de ambiente… no sabes bien lo que es. Tienes un lío tan grande en la cabeza que no quieres ni pensar en ello. Lo único que puedes comprender es que estás en una situación delicada. De la noche a la mañana te has convertido en una persona amante de la pirotecnia. O, mejor dicho; no ha sido de un día para otro: tu nueva adicción se ha apoderado de ti debido a un proceso tan rápido que no te ha dado tiempo ni a reaccionar contra él.

Tus alarmas han saltado y las palabras de “peligro inminente” resaltan por todas partes. Pero tú ni las ves ni quieres verlas. Imaginarte el brillo del fuego, su color, su olor y lo que se puede lograr con él consiguen en ti un efecto enfermizo. Y no digamos ya cuando tienes esa gran arma letal en tu poder. Lo sabes, todo el mundo sabe que ser un pirómano no es nada bueno. Que a la larga solamente conseguirá hacerte daño. Pero te has acostumbrado al bienestar que te produce a corto plazo y no dejas de explotar esta nueva sensación que te encanta. No puedes evitar ser un pirómano. Ya es demasiado tarde… LO NECESITAS. Te bastó una sola vez para descubrir que era algo imprescindible en tu vida, casi tanto como el aire que respiras.

sábado, 20 de junio de 2009

OTRO CURSO QUE TERMINA

Definitivamente, segundo de periodismo ha terminado. Las clases y los exámenes han llegado a su fin y aún los síntomas de la cena de clase de anoche se sienten en el cuerpo. Otro año más. Un curso donde ha pasado de todo.

Intento pensar en el primer día de curso. Parece algo tan lejano… pero, a la vez, no es creíble pensar que han pasado nueve meses de aquello. “Un embarazo” donde no han parado de pasar cosas. Como todo proceso de gestación, no todo ha sido un caminito de rosas; pero lo importante es que hemos disfrutado de los 9 meses con la ilusión de cualquier madre primeriza que ve engordar poco a poco su cuerpo y que sabe que se debe a que otra vida crece en su interior.

Hay que reconocer que no todo han sido sucesos buenos, pero estos últimos son los que han predominado y con los que me quedo; porque lo mejor que tenemos es que sabemos disfrutar de cada pequeño detalle que nos ha ocurrido. Y que ir a la universidad se ha convertido día a día en una aventura donde cualquier anécdota se transforma en objeto de risas durante el resto de la jornada. Por todo ello, da pena terminar, da pena comprobar que el tiempo pasa demasiado rápido y que todo lo bueno dura poco. Y que cada vez queda menos para que la experiencia universitaria llegue a su fin.

Por eso, antes de que todo termine sin que me dé cuenta, quiero plasmar aquí mis alegrías ante el mundo diferente que he encontrado en la universidad. Porque en estos dos años que llevo ya aquí, he cambiado mucho… y creo que para mejor, porque he aprendido mucho de la vida (sobre todo, de las malas experiencias) y porque me he rodeado de gente estupenda de la que me siento orgullosa y de otros que, al no serlo tanto, me han hecho valorar mejor lo que tengo.

Feliz verano a todos.

lunes, 1 de junio de 2009

TU NOCHE ESPECIAL


Suena la melodía.
De forma contagiosa no puedes dejar de moverte al ritmo que ella te marca.
Algo inusual se apodera de tu cuerpo.
Te encuentras rodeado de gente desconocida y ves que nadie te mira.
Bueno… “yes, yes, yes”.
Alguien se ha dado cuenta de tu cambio de actitud y te conviertes en el centro de atención.
Pero no te importa.
La música ya te ha enganchado.
Y te ríes al verte de refilón en uno de los espejos.
“You give me a reason to live” (“me das una razón para vivir”): la frase no podía ser más acertada en esos momentos. La música te hace sentir más vivo que nunca.

Te subes a la barra para que los que se encuentran más alejados de ti puedan verte.
Ése no puedes ser tú.
Tú nunca harías algo así… pero al final va a resultar que sí, que eres tú.
“They don´t know what love is” (“ellos no saben lo que es el amor”, y tú has descubierto que te quieres a ti mismo más de lo que imaginabas… ¡bienvenido al club!).

No tienes ni una sola gota de alcohol en el cuerpo, pero actúas como si así fuera.
Hoy vas a olvidarte de ser esa persona llena de responsabilidades que siempre se preocupa en comportarse de la forma más políticamente correcta posible.
La gente ríe y aplaude.
Pero todo eso vuelve a ser algo que no te quita el sueño.
Lo único primordial es que son testigos de que te sientes vivo.
Deberían unirse a tu fiesta.
Quien lo haga no se arrepentirá.
Y parece que ya hay más de uno que está dispuesto a hacerlo.
“YOU CAN LEAVE YOUR HAT ON”… sí, déjate el sombrero puesto para taparte la cara y que nadie descubra quién es el responsable de haber revolucionado a todo el personal.


miércoles, 13 de mayo de 2009

Borrón y cuenta nueva


A veces cuesta. Cuando crees que ya has conseguido superar una etapa dura de tu vida, cuando crees que las heridas de un trompazo contra la pared ya están cicatrizando, “algo” llega y da al traste con todo: las heridas se reabren y esta vez escuecen mucho más porque estás más sensible ante cualquier ínfimo dolor. Pero poco a poco todo se va curando. Aparece ese yo interior que te grita que espabiles de una vez y que dejes de auto-compadecerte: la primera vez intentas hacerle caso, pero no te encuentras con fuerzas para ello e intentas engañarte poniendo de excusa a la astenia primaveral; la segunda vez te cuesta menos que la tercera y así, poco a poco, terminas sorprendiéndote a ti misma haciendo algo que no pensabas que fueras capaz de hacer: borrón y cuenta nueva. Sientes una fuerza indescriptible que te hace actuar de forma radical. Te da miedo que esos impulsos te abandonen pronto y, por ello, actúas con rapidez.

Ahora, ha llegado el momento. Ya no te da vergüenza salir a la calle luciendo esas antiestéticas cicatrices. Las llevas con orgullo, como heridas de guerra, y con ellas sigues con tu vida: el buen tiempo, los amigos, la familia, los planes de vacaciones… todo es buen motivo para disfrutar de la primavera de una vez.

lunes, 27 de abril de 2009

¡¡¡QUÍTATE LA VENDA!!!



Sí, exactamente, tú misma lo has dicho. No fue una buena idea.

Te da miedo la oscuridad, no te gusta estar entre tinieblas (sobre todo, cuando estás sola) y, a pesar de todo esto, decidiste arriesgarte: algo te hizo probar. Dicen que lo mejor para superar tus miedos es enfrentarte a ellos y por eso elegiste ponerte una venda en los ojos para andar a ciegas por el mundo. Al principio te daba risa, te hacía gracia ese gran cambio que le habías dado a tu vida. Era una experiencia nueva que podría tener un capítulo importante en la triste y aburrida historia de tu existencia. Pero sabías que la euforia del momento pasaría y que pronto todos tus miedos volverían a invadirte con fuerza. A pesar de saberlo, de tener demasiada conciencia de ello, no querías pensar. Deseabas dejar la mente en blanco y vivir el momento. Pensabas que era mejor cambiar de táctica aunque el resultado fuera el mismo. ¿Qué más daba sufrir por un motivo o por otro si al fin y al cabo el sufrimiento era el sentimiento del que no ibas a poder deshacerte?.


Por eso lo hiciste: “antes de pasarlo mal al menos así me voy a llevar también una satisfacción”, pensabas sin cesar para intentar auto-convencerte de tu decisión. En un primer momento funcionó, te hiciste ilusiones demasiado pronto y pensabas que todo iba por buen camino para superar tu miedo. ¡Qué ingenua fuiste! Precisamente tú, sabiendo todo lo que sabes, te dejas engañar como si fueses una chiquilla inexperta.

A pesar de todo, aunque has confirmado y reconfirmado mil veces tus dudas, sigues intentando aferrarte a esa venda que lo único que te está haciendo es dejarte una profunda marca en las sienes de lo fuertemente atado que tienes el nudo. Creo que ya te has dado cuenta, sospecho que ya has sentido la revelación que te quiere llevar de nuevo a mirar al mundo a los ojos sin ningún obstáculo que te impida verlo al 100%. Ya sólo te falta entonces encontrar ese nudo y desatarlo poco a poco, con cuidado para que no te lastime en tus heridas y, sobre todo, con paciencia y decisión.

domingo, 19 de abril de 2009

UNA VIDA DESTROZADA

Por probar… así empezó. Con tan sólo 13 años quiso descubrir lo que se sentía con un porrito encima. Ahora, con 21, no sabe prescindir de él. Antes de ducharse, cada mañana, ya lleva uno entre sus dedos. Es un círculo vicioso más y más pequeño del que le es imposible salir… o puede que en el fondo no quiera porque no encuentra o no ve ningún motivo para no seguir evadiéndose de su mundo.

Cree que no lo sé. Cree que dejé de seguirle la pista cuando, por suerte, nuestros caminos se separaron hace ya más de dos años. Pero no es así. Lo observo en la lejanía y veo en cierto modo su evolución. Puedo ver que ya no es ese niño lleno de vida, gracioso y simpático, algo tímido pero buena persona, que se ocultaba bajo sus pintas de pasar de todo. A mí no me podía engañar: no pasaba de todo… más bien había algo o alguien que le importaba. En su vida sin sentido había encontrado algo que le gustaba… pero no le apasionaba lo suficiente como para luchar por ello y eso hizo que al final sólo contara con las drogas para poder olvidarse de ese mundo y esa vida tan infeliz que llevaba. Parecía que todo sería pasajero, un mal trago de un adolescente que no tiene claro lo que quiere; pero ahora, hecho ya todo un hombre de 21 años, sigue siendo ese chico asustado que prefiere seguir escondiéndose dentro de esa fachada porrera y macarra antes que salir afuera y ver que hay muchas cosas estupendas y maravillosas que lo están esperando, siempre y cuando cambie de actitud.

Pero ahora es peor que antes. Los efectos de lo que se ha tomado en todos estos años le están pasando factura. Aparte de haberle afectado a su carácter, que ya no suele ser tan alegre y simpático como lo fue en su momento, actualmente se encuentra físicamente destrozado, difícilmente reconocible con esos rasgos que llevan el sello inconfundible de la muerte: esa persona llena de vida se ha convertido en un cadáver andante, un zombi que parece no encontrar su lugar y cuya imagen puedes “pegar” en cualquier fotografía como si de cosa de photoshop se tratase.

Si me estuviera leyendo puede que se riera de mí: “¿y a ti que más te da?”, sería la pregunta que no pararía de repetir. Pero ¡claro que me da!, me importa mucho. Me preocupa porque ese chico fue importante en mi vida hace varios años, porque no puedo ver cómo alguien que me importó tanto en el pasado destroza su vida por no encontrar aún algo que merezca la pena en ella, porque no soportaría que un día me llegaran noticias sobre que algo irreversible le hubiera ocurrido… más aún cuando sé que él ha visto morir a un amigo por un tema similar; así que eso debería haberle servido de ejemplo para tener algo más de cabeza y madurar.

Puede que aún no sea demasiado tarde para él (al menos, eso es lo que yo deseo… ya no sólo por él, sino por esa Laura adolescente a la que tanto enseñó de forma inconsciente).

sábado, 28 de febrero de 2009

CORAZAS-BARRERAS-MUROS

Te he descubierto. Te ocultas entre esa coraza, ese rol que te has auto-impuesto para hacerle creer al mundo que te rodea que eres otra persona.

Pero a mí no me engañas. He encontrado el escondite de esa mirada bondadosa, tranquila, sosegada, serena… cariñosa. Yendo de persona dura te has puesto unas barreras que creías impenetrables, imposibles de romper, levantadas para defenderte de cualquier enemigo que intentara terminar con tu farsa y que quisiera exponerte al mundo cruel y sin sentido en el que crees que estamos.


Pero el tiempo ha debilitado tus medidas de seguridad y ahora te muestras como una persona indefensa ante mis ojos. Tu actitud seria y distante ha perdido frente a esa sonrisa que te ilumina la cara y te hace ser una persona completamente nueva. Y esos ojos brillantes que únicamente muestran una sincera preocupación y cariño por tus más allegados. Tu risa, tan desconocida para muchos, ha sonado mientras hablábamos y todo ha sido como un soplo de aire fresco; era una risa contagiosa, pero no podía reírme contigo. Había que disfrutar de esa risa tan preciosa tuya porque no se sabía cuándo volverías a regalármela.

Fuiste capaz de “correr el riesgo” de dejar que tu burbuja infranqueable desapareciera temporalmente para dejarme paso, tan sólo para darnos un alegre y amistoso abrazo que, aunque duró escasos segundos, lo sentí como si hubiese durado una eternidad y lo llevaré siempre conmigo. Todos pensaban que eras una persona fría y sin sentimientos, que no demostrabas ningún tipo de emoción ante nada, pero la realidad era que habías tenido tantos desengaños con la vida que ya no creías tener más fuerzas para enfrentarte a ella.

Pero no todo han sido alegrías… también has llorado. Eso fue en el momento en el que tus defensas estaban más bajas, cuando no aguantabas más la presión de fingir ser quien no eres. Cuando te diste cuenta de que los problemas que te plantea la vida no se solucionan intentando aislarte de ella. Al principio, sólo una lágrima se desbordó de tu ojo izquierdo y fue a parar a tu mejilla; pero terminaste sucumbiendo a la realidad, aprendiste que la vida es demasiado corta como para amargarte encima con comportamientos así, que mostrarse tal y como uno es no significa ser débil.

Descubriste que el amor de los amigos, de la familia, de las parejas… o que cualquier otro tipo de amor sirve para demostrarte que la vida sí que tiene sentido.