"Todos los LUNES compartiendo mis sueños y pensamientos contigo"

lunes, 19 de enero de 2015

AMOR INTERMITENTE


Hoy te he vuelto a ver. No sé por qué, pero algo me decía que este día era especial y que nuestros destinos harían que volviéramos a encontrarnos. Tu sonrisa transparente me ha vuelto a iluminar el día. Tu intensa mirada ha hecho, de nuevo, que me lata el corazón con fuerza. Tu profunda voz ha conseguido que me sintiera a salvo, en casa, protegida por tus fuertes brazos.

Es una locura, lo sé. Nuestros encuentros esporádicos son tan impredecibles… Solo me queda la esperanza de saber que ese día, por una fuerza irrefrenable, llegaremos a la misma vez al lugar de nuestras citas. Que si tú sales antes de lo previsto, tu ascensor tardará más de lo normal en llegar porque tu vecina ha vuelto a quedarse de charla con otra dejando la puerta abierta. Que yo no dejaré que la alarma de mi despertador vuelva a sonar 5 minutos después. Que bajaré corriendo las escaleras del metro para conseguir entrar dentro del vagón en el último segundo, cuando las puertas ya se están cerrando intentando dejarme aprisionada…


Y te veré de nuevo sentado, escuchando tu música, ensimismado en tus pensamientos. Y te observaré a hurtadillas unos segundos, sintiendo que invado tu intimidad, intentado adivinar algo más de esa vida tuya que apenas conozco. Y entonces levantarás la cabeza y me saludarás con tu preciosa sonrisa. Me harás hueco a tu lado, invitándome a sentarme junto a ti y, si ese día no puedes, tú te levantarás para ir hasta mi encuentro, para poder dedicarnos unas breves palabras que, aunque oídas desde fuera pueden parecer banales, para mí serán mi aliciente durante todo el día. Incluso hoy, aunque los expertos hayan bautizado este día como el más triste del año.    

martes, 13 de enero de 2015

EL ARTE DEL DISIMULO


Se dice que muchas veces hay que dejarse llevar, no comerse la cabeza y disfrutar de lo que te apetezca en ese momento. Pero no siempre es así, y la cabeza tiene que hacer su función de vez en cuando. Porque es difícil tener la misma amistad de antes con ese amigo que llegó a ser más que eso... ya no podrás bromear de la misma manera con un compañero de trabajo con el que intimaste en una cena de empresa... ya no podrás volver a confiar en la persona que te traicionó, aunque os unan lazos de sangre.

Pero la sociedad del siglo XXI es la sociedad en la que la hipocresía está a la orden del día. Aunque, en esta ocasión, yo prefiero definirlo como 'disimulo'.

Hay que volver a saludar al compañero y tener conversaciones banales con él (aunque, en esta ocasión, siempre que haya una tercera persona presente); las reuniones familiares tendrán que volver a ser sosegadas y pacíficas, aunque la tensión entre esa persona desleal se corte con un cuchillo. Y el amigo... ¡ay el amigo!... bueno, eso es un tema más complicado. Habrá que dejar que pase el tiempo y volver a tener una buena relación con él; aunque, eso sí, evitando temas que tengan que ver con las relaciones amorosas que tenga cada uno.


Porque el disimulo es así: fingir que no ha pasado nada, pero saber que ha pasado todo. Que cuando las cosas no se hablan, cada uno las interpretará a su manera (y, normalmente, se suele imaginar peor de lo que en realidad es). Porque el siglo XXI prefiere comunicarse con emoticonos en WhatsApp, un 'Me gusta' en Facebook o un 'Marcar como Favorito' en Twitter. Porque nos acobardamos cuando se trata de poner las cosas claras y encima de la mesa. Porque es mejor escudarse en un 'nunca ha pasado nada' o un 'lo que pasó en... se queda en...'.

viernes, 9 de enero de 2015

AÑO NUEVO


La resaca de las fiestas aún no nos ha abandonado del todo. Año nuevo, vida nueva… pero, en realidad, no. Todo vuelve a la normalidad, la rutina del día a día, el frío que te hace añorar la comodidad del sofá y la manta de tu casa. Hay que intentar tener de nuevo la mente despejada para rendir en el trabajo (o en los estudios)… e incluso los menos afortunados también tienen que empezar, de nuevo, a plantearse su presente y su futuro más inmediato: ¿qué hago con mi vida? Tengo que volver a empezar a mandar currículums, hay que enfrentarse a nuevas entrevistas de trabajo… pero bueno, eso es otro tema.

Ahora toca pensar en positivo. Hacer la predecible lista de propósitos de año nuevo: ir al gimnasio, ¿pero cuándo, si no tengo tiempo?... Los idiomas, la eterna asignatura pendiente... Ser mejor, hacer mejor las cosas, no ser tan caótico… bueno, que la lista podría ser interminable.

Mi entrada de hoy forma parte de uno de mis propósitos de año nuevo. Si uno sabe organizarse, tiene tiempo de hacer muchas más cosas de las que imagina. Y aunque ahora mi vida (gracias a Dios) es mucho más ajetreada que en otras ocasiones, encontrar un ratito a la semana para escribir en este rincón, que creé hace ya más de 6 años, es una de mis prioridades. 

Porque escribir es mi pasión, mi modo de sacar lo que hay dentro de mí. Es la forma de sentirme mejor y contribuir en algo, por muy pequeño que sea, a esta sociedad del siglo XXI. Porque no puedo dejar de hacerlo y porque tampoco quiero. Porque es una necesidad vital para mí. Y porque (cómo no), hay que aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías, de este mundo de los blogs que hace que gente de cualquier parte del mundo te lea, empatice contigo, se sienta identificado. 

Porque a veces, sentir que no estás solo y que aunque sea solo una persona más siente, piensa o le sucede lo mismo que a ti, puede ayudarte bastante. Y además, como dicen en la película ‘The Imitation Game’: “A veces, la persona que nadie imagina capaz de nada, es la que hace cosas que nadie imagina”.

martes, 13 de mayo de 2014

EL AMOR

La felicidad: qué es, cómo se siente uno, qué hace que pueda durar de manera continuada en el tiempo. Son preguntas sin respuesta. O sin una contestación universal para todos los casos. El amor puede ser el motivo más común. Aunque el amor… tampoco estamos seguros de lo que es el amor en sí. Hay muchos tipos de sentimientos hacia otra persona que podríamos englobar como amor y que son tan diferentes por sus muy diversas maneras de implicación.

Pero el amor pasional es el que más suspicacias crea, por lo efímero que puede llegar a ser. O duradero. Depende tanto de cómo dos personas lo vivan… Amor es sonreír, estar el día entero con una expresión atontada en el rostro por nada en especial. Simplemente por el solo recuerdo de esa persona a la que amas (por fin lo has reconocido). Una mirada, una frase o una simple palabra pueden alimentar esa sensación, esa creencia de que eres correspondido, de que algo precioso ha nacido entre los dos.
Da igual el tiempo que paséis sin veros, la distancia que haya entre vosotros. Todo es mágico cuando estáis juntos. Así, al menos, es como tú lo sientes. Y sabes que aunque no sea con la misma intensidad, esa otra persona siente lo mismo que tú o algo muy parecido. Porque si no fuera así no te miraría como te mira, no buscaría tu contacto íntimo de esa forma, no analizaría tus gestos, palabras, gustos o reacciones al detalle, no buscaría la opinión de una tercera persona para que ayudara a ese análisis. Porque si algo es universalmente conocido es que una tercera persona siempre podrá ver las cosas con más objetividad, ya que al no estar implicada directamente puede ver la realidad de forma mucho menos distorsionada. No hay ninguna motivación oculta porque no tiene que ver lo que quiere ver.
Por alguna razón que tú apenas puedes descifrar, de la noche a la mañana te das cuenta de que esa persona es indispensable en tu vida. Intentas acordarte de cómo era tu vida antes de que tu amor entrara en ella, pero no te acuerdas. O ya no te interesa. Todo lo anterior no tiene ningún sentido. Ahora, lo único importante para ti es que estás enamorado, lo sabes, lo sientes. Nunca habías sentido algo tan fuerte por nadie. La conexión que se ha establecido entre vosotros es tan fuerte que notas que ya nada ni nadie la podrá romper. Y piensas que tu vida, por fin, tiene sentido. Ya sabes lo que quieres, lo que significa ser la media naranja de alguien. Te has dado cuenta de que la compatibilidad con otra persona no significa ser iguales, ni ser totalmente opuestos, sino todo lo contrario.

La belleza del amor, del saber que tus defectos pueden ser limados por las virtudes de esa otra persona y que, al contrario, puede ocurrir lo mismo. Y que esas aficiones comunes son las que os unirán de por vida, haciendo que nunca podáis aburriros el uno con el otro. La belleza del sentimiento más hermoso y primitivo que existe y que no puede ser explicado… solamente puede ser sentido.

jueves, 5 de septiembre de 2013

NADA QUE TEMER


Algo innegable está ocurriendo en mi interior. Un sentimiento totalmente nuevo embarga mi alma. A veces (la mayoría de las veces), me asusta. Otras, lo veo como una sensación extraordinaria que hace que tenga dibujada una sonrisa de oreja a oreja en la cara todo el día.

Creo que te quiero. Bueno, sé que te quiero, pero no sé si eso ha conseguido transformarse en amor. ¿Te amo? No, claro que no. Esa es una palabra demasiado fuerte que no sé si he logrado experimentar alguna vez en mi vida.

Entonces, ¿qué me ocurre? ¿Por qué sueño con estar contigo todo el tiempo? Siento que te tengo, que solo necesitas tiempo pero, a la vez, una sensación de desasosiego me recorre el cuerpo cuando no das señales de vida o cuando tus respuestas son demasiado evasivas o cortantes.

No, me niego a pensar que eres como los demás. Tú no. Me has demostrado que te importo, que disfrutas tanto como yo cuando nos vemos, que las horas pasan volando siempre que estamos juntos. Y que cuantas más horas permaneces a mi lado, más necesidad tenemos el uno del otro.


Puede que tengas miedo, temor a no saber controlar lo que puedes estar sintiendo. No, no me tengas miedo. Soy yo. Soy esa persona que no puede dejar de mirarte embobada, que no para de reír cuando le gastas alguna de tus ingeniosas bromas, que siente un escalofrío por el cuerpo cuando le rozas levemente (¿sin querer?), que se derrite cuando le dedicas una de tus encantadoras sonrisas picaronas, que le gusta que le hagas fotos que ella no te ha pedido y que guardas celosamente en tu álbum, que disfruta cuando te metes con ella solo para incitarla, que siente latir fuertemente el corazón cuando una sola palabra de cariño sale de tu boca o la inmortalizas por escrito. Ella te conoce y valora la importancia que tiene que lo hagas: eso no se lo dices a cualquiera.

viernes, 30 de agosto de 2013

A LO ROMEO Y JULIETA


Me miraste. Ahí estabas tú, a lo lejos. Con tu particular felicidad reflejada sin tapujos en tu hermoso rostro. Yo dudé. No sabía si continuar mi camino o saludarte. Estabas acompañado por tus amigos y no quería molestarte.

Pero tú te anticipaste y no me dejaste escapar. Corriste hacia mí. Sí, corriste. Tu reacción fue tan imprevisible que el hombre con el que estabas hablando se quedó sorprendido y te siguió con la mirada para ver qué era lo que había ocurrido que había hecho que lo dejaras con la palabra en la boca.

Era yo. Me quedé inmóvil esperándote, sintiendo el corazón palpitándome en el pecho por la ilusión. Me dedicaste una sonrisa preciosa que aún conservo muy dentro de mí. En ese momento fuiste tú el que dudaste. La gran barrera que nos separaba me colocaba a unos cuantos metros por encima de ti y no podías saludarme con un par de besos en las mejillas. Tras algunos gestos dubitativos, enseguida calculaste qué hacer para escalar el escarpado muro y salvar la distancia que nos separaba.

Y lo hiciste. La dificultad no te hizo cejar en tu empeño. A lo Romeo en busca de su Julieta subiste hasta estar a mi altura para poder rodearme con tus potentes brazos y besarme. Tu sonrisa se intensificó. Y yo no podía dejar de maldecir mis inoportunos acalorados mofletes que se colorearon de un intenso color rojo por tenerte ahí, tan cerca de mí, recordando lo que habías hecho solamente para poder tocarme. 

Ya no recuerdo ese intercambio de unas cuantas frases porque solamente tu gesto es el que invade mis recuerdos: tu mirada penetrante que siempre me ha intimidado tanto, tu sonrisa sincera, tu dulzura... Y cuando volviste a bajar de un salto, girándote de nuevo a despedirme antes de volver con unos todavía muy sorprendidos amigos tuyos.

viernes, 26 de abril de 2013

CUALQUIER TIEMPO PRESENTE...



Recuerdos de momentos olvidados inmortalizados en imágenes fijas, paralizadas durante un breve segundo por el sonido instantáneo de una cámara. Fotografías enviadas a un cajón polvoriento o a la capacidad (de momento, infinita) del ordenador. Instantes que ya habías borrado de tu mente pero que ahora pueden resurgir. Vivencias que guardabas como oro en paño en tu memoria, pero cuya imagen ya empezaba a ser borrosa en ella. Cosas buenas,  no tan buenas, regulares. Personas que conoces y te sonríen desde el pasado mientras te invade la melancolía y desearías a algunas, matarlas y, a otras, abrazarlas o besarlas. Recuerdas todo y te ríes, lloras, te entristeces, te invade la alegría… Muchos sentimientos contradictorios para un mismo momento.

Vuelves a tus fotos, momentos más recientes. Mejores o peores. Alegres o tristes. Divertidos o aburridos… pero son con estos con los de verdad quieres quedarte. Al final, el presente es lo que te hace sentirte orgulloso de la vida que tienes en estos momentos. Al fin y al cabo, todo lo que hacemos en el pasado son pasos que damos, casi sin darnos cuenta, con un solo objetivo: llevarnos al presente, al momento en el que teníamos que estar.