"Todos los LUNES compartiendo mis sueños y pensamientos contigo"

viernes, 16 de abril de 2010

EN EL AUTOBÚS

Viaje en el autobús. Como todos los días. De vuelta a casa después de una mañana intensa en la Universidad. Voy escuchando música en mi MP3, absorta, en mi mundo. Como siempre. Pero algo me trae de vuelta al mundo de los vivos. En una parada suben un chico y una chica y se sientan por la mitad del autobús. Yo estoy por el final. No sé por qué pero los observo. Algo en ellos me ha llamado la atención. Miro sus espaldas y sus cabezas, que a veces se giran para mirarse el uno al otro mientras hablan. Sonrío para mí misma. La escena me gusta, hacen buena pareja, y se les ve muy bien juntos. Bromean y ríen. No los oigo hablar, pero él tiene que haberle dicho algo a ella para picarla, porque la chica le da un puñetazo en el hombro mientras él se sonríe y le rodea con un brazo para “tranquilizarla”. La siguiente parada es la mía, pero no me muevo del sitio. Los sigo observando, como si una fuerza invisible me obligara a hacerlo. No sé exactamente cuál es el motivo que me hace estar pendiente de ellos: puede que sea que me evocan algo, que se materializa ante mis ojos un recuerdo (o varios), que me siento identificada, o que simplemente me gusta observarlos; imaginarme cómo se conocieron, cómo empezaron a relacionarse, cómo se fijaron el uno en el otro, desde cuándo tontean, si se han dicho abiertamente que se gustan, si ya están saliendo, si se hablan con indirectas o con mensajes entre líneas…

Observo que la chica se mueve. Se dispone a bajar en la siguiente parada. Mis elucubraciones se contestarán. Y sin pensármelo me dirijo a la puerta que se encuentra justo al lado de ellos. Por fin puedo oírles hablar:



- Nos vemos esta noche, ¿no? –le pregunta ella mientras le da dos besos de despedida.
- ¡Qué va! Al final viene mi novia a pasar la tarde conmigo –le contesta él.
- Bueno, entonces nos vemos mañana. Y no le des mucho el follón, pobrecica.

Entonces al final… ¡él tiene novia! Él aún tiene un poco de color en las mejillas desde que le ha dicho esa última frase, esa frase lapidaria que, aunque parezca algo absurdo, a mí me ha afectado bastante. Aunque bueno, no es una noticia nueva para ella. Cuando se ha enterado de que no lo va a ver esa noche porque él estará con ELLA, se ha quedado callada unos segundos. No sé si él se habrá dado cuenta de eso, pero yo sí. En todo el viaje no han estado ni un solo segundo callados hasta ese momento. Esa frase que ha terminado rompiendo la magia que había entre ellos. Por suerte, ella ha sabido reaccionar a tiempo, gastándole una broma, y desapareciendo del autobús dejándome con una sensación extraña. Sin demostrarle al mundo su chasco, la rabia y la impotencia.

2 comentarios:

Tono dijo...

Si Laura. El mundo, por desgracia, está lleno de este tipo de gente. Tan culpable es él como ella. No le es una noticia nueva la existencia de la novia de él,pues para no tener esa sensación de rabia o impotencia, lo que tiene que hacer es dejarlo en paz, por qué tenemos que empeñarnos en meternos en medio de una pareja, le vaya a esa pareja más o menos bien. Hay muchas personas libres por la vida, dejemos a las parejas mientras estén juntas que intenten seguir su camino.
Como siempre, magnífica entrada y nos haces vivir en primera persona todos tus relatos. Yo veo las escenas.
Un beso

Dana dijo...

Conociéndote, como creo que te conozco, a partir de hoy tienes a alguien más a quien admirar, ¿verdad, Laura?

Mil besos.