miércoles, 7 de julio de 2010
TÚ TIENES LA CULPA
Ahora, encima, se añade el hecho de que podemos encontrarnos en cualquier lugar. Y no me siento preparada para afrontarlo. A solas, imagino ese momento de nuevo: creo en mi mente las mil y una situaciones en las que consigo vencerte, desterrarte de mi vida y de mis pensamientos; pero, ¿luego?. Sólo puedo sentir impotencia, tristeza, melancolía.
IMPOTENCIA por no entender tus motivos. Porque ya que yo no tengo fuerzas para hacerlo, tú eres el que podrías cortar de raíz, ser lo suficientemente... humano como para llegar a mí y ser sincero conmigo. Creo que, al menos, eso es lo que me debes después de todo.
TRISTEZA porque no consigo olvidarte. Porque intento ser racional, volver a ponerme esa coraza que ya una vez me funcionó... pero ahora ya no puedo. Ya es demasiado tarde para mí. Y tú tienes la culpa. Me diste ilusiones y esperanzas y, ahora... ¿pretendes que lo olvide todo? ¿Por qué? Si al menos me dieras una explicación, si me dijeras algo, podría comenzar a pasar página. Pero tu silencio y tu forma de alargar mi agonía sólo me convierten en una cría estúpida que vuelve a creer en cuentos de hadas. Y tú tienes la culpa.
MELANCOLÍA... creo que ya no hace falta explicarte por qué me siento melancólica.
martes, 29 de junio de 2010
EL ETERNO ANHELO DE LA LIBERTAD: La sonatina (100 años después)

Corre hacia los amplios ventanales. Entra demasiada luz. Echa las cortinas. Se sienta en su silla y cierra los ojos. Se imagina cumpliendo su gran sueño: VOLAR, perdiéndose “en el viento sobre el trueno del mar”. Quien escuchara sus pensamientos, se escandalizaría. ¡Una princesa como ella en un ambiente tan mundano como el mar! ¡Menuda aberración! Pero nadie puede entrometerse en sus pensamientos y, soñando, puede viajar a cualquier lugar. Una tímida sonrisa se le asoma en su pálido y hermoso rostro. Al fin, abre los ojos y mira a su alrededor. Ve las sombras de los objetos, la oscuridad. Recuerda que sigue en palacio y siente una presión en el estómago.
Sale corriendo por los pasadizos secretos. Mirando con mil ojos cada esquina para que ninguno de los lacayos consigan descubrirla. Llega hasta el jardín. “Están tristes las flores por la flor de la corte”. Y es que, si la princesa no las cuida, no crecen con esa hermosura que las caracteriza. Y la princesa lleva mucho tiempo sin prestarles atención. Consigue dejar atrás el jardín y ve a lo lejos la salida del palacio. Ya casi puede tocar con la punta de los dedos los aires de la libertad. Pero, de repente, aparecen " los guardas y el dragón colosal". La miran de forma indiferente. En realidad, a ellos les da igual; pero tienen que ganarse el sueldo.
La princesa está triste. Se deja caer y rompe a llorar. Ya no puede más. ¿Cúando conseguirá volar “a la tierra donde un príncipe existe”? Cada día que pasa, la posibilidad se aleja más. La esperanza y la ilusión se van apagando. Al igual que la flor que se encuentra al lado de su silla de oro. O, incluso, como ya empiezan a hacerlo las flores de su jardín. Su hada madrina le vuelve a repetir: “hacia aquí se encamina el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos a encenderte los labios con un beso de amor”.
viernes, 28 de mayo de 2010
INTENTO DE SONETO AL INSTANTE, PARA PENSAMIENTOS DELIRANTES
Cuando faltaba la felicidad
Me encontraba mal y tú muy cansado
Nos atormentaba la soledad.
Hablando me acordaba del pasado
Tu mirada mostraba caridad
Con mi sonrisa estabas aliviado
Veíamos el amor de verdad.
Y llegó el momento de hablarlo claro
Conocernos fue cosa del destino
Aunque todo nos pareciera raro.
Nuestra historia vendrá en un pergamino
Y rodando sin cesar como un aro
Seguiremos juntos nuestro camino.
domingo, 16 de mayo de 2010
TÚ Y YO
¿Sigo siendo yo? No, no puede ser. No tengo esa sensación. Me levanto y me miro en el espejo. Aparentemente sigo siendo la misma. Pero no, me noto diferente. ¿Otra mirada?, ¿otra sonrisa?… no sé, no es algo concreto. Es… todo y a la vez… nada. Me siento ligera. Muy ligera. Sin pesos que me intenten asfixiar. Mucho más segura. Y sin miedos. Ya no tengo miedos. Y sé que tú eres el culpable. Y por fin me atrevo a decírtelo, a confesármelo a mí misma. A no dejarme arrastrar por esa sensación de miedo que parecía que era algo inherente en mí. Y ahora soy feliz, porque he tomado la decisión de intentarlo. De intentarlo no, de conseguirlo. De luchar con uñas y dientes y contra dragones si es preciso para que seas el rey del reino que tú has construido para mí. Porque el destino, el azar, la casualidad, la coincidencia, la vida… o como quieras llamarlo, no nos ha puesto a uno en el camino del otro por nada. No podemos habernos conocido en el culo del mundo cuando llevábamos tantos años cerca por nada. Lo sé. Ahora lo sé. Y quiero darte las gracias. Mil veces gracias. Infinitamente gracias por todo. Y porque aunque pienses que hemos perdido el tiempo yo en realidad creo que todo ha ocurrido en el momento oportuno.
lunes, 26 de abril de 2010
TE ADMIRO
Por eso siento esa admiración por ti. Porque luchaste durante más de 13 años por cumplir tu sueño. Y nunca, nunca, cesaste en tu empeño. ¡Deseabas tanto ser madre!… Veías a tus dos hermanos, el pequeño y la mayor, que conseguían ser padres cuando ni siquiera lo deseaban con tanta fuerza como lo deseabas tú. Y en lugar de sentir rabia, impotencia o incluso envidia, lo único que podías sentir era una alegría inmensa. Tú fuiste la primera persona que me quiso cuando supiste que iba a venir al mundo. Y puede que por eso seas para mí esa segunda madre que siempre ha estado y está ahí para cualquier cosa que necesite. Porque sé que yo también fui para ti esa primera hija que aún no podías conseguir.
Pero, al final, todos los esfuerzos de la gente buena son recompensados y, por suerte, el mundo no es tan injusto como parece. En 1995 conseguías concebir a tu primer bebé. Podías por fin experimentar lo que es tener vida en tu interior. Tener tus propios hijos. Fuiste siempre tan valiente como para seguir luchando por ello. Y, al final, conseguiste a una hija y a un hijo preciosos a los que quiero como si fueran mis hermanos. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta que tú eres como otra madre para mí.Y vuelves a sorprenderme. Vuelve un nuevo motivo para sentir admiración por ti. A pesar del paso del tiempo, de que eres una mujer madura con dos hijos de 14 y 10 años y que tiene un trabajo estable del que no se puede quejar, decides retomar lo que dejaste a medias. Para satisfacción tuya personal. Después de más de la mitad de tu vida pensando siempre en los demás y haciendo siempre cosas para ayudar a tus seres queridos, vuelves a pensar en ti. Vuelves a demostrar ser esa persona fuerte y valiente a la que tanto quiero. Sin miedo a la edad. Sin miedo a que el paso del tiempo haya podido hacerte perder tus facultades de aprendizaje y memorización, decides terminar tu carrera de Derecho, ésa que hace 27 años dejaste por un hombre.
Ahora eres mujer, esposa, madre, trabajadora, ama de casa y, además, estudiante. Y a pesar del estrés de llevar a la vez todas estas obligaciones, sigues adelante. Porque es algo que siempre te ha caracterizado y lo sigue haciendo. Esa valentía y esa fortaleza de espíritu que muy pocas personas en el mundo conseguís tener.
¡Me siento tan orgullosa de ti! Muchas gracias. Gracias por ser ese referente al que tanto me gustaría parecerme.
viernes, 16 de abril de 2010
EN EL AUTOBÚS
Observo que la chica se mueve. Se dispone a bajar en la siguiente parada. Mis elucubraciones se contestarán. Y sin pensármelo me dirijo a la puerta que se encuentra justo al lado de ellos. Por fin puedo oírles hablar:

- Nos vemos esta noche, ¿no? –le pregunta ella mientras le da dos besos de despedida.
- ¡Qué va! Al final viene mi novia a pasar la tarde conmigo –le contesta él.
- Bueno, entonces nos vemos mañana. Y no le des mucho el follón, pobrecica.
Entonces al final… ¡él tiene novia! Él aún tiene un poco de color en las mejillas desde que le ha dicho esa última frase, esa frase lapidaria que, aunque parezca algo absurdo, a mí me ha afectado bastante. Aunque bueno, no es una noticia nueva para ella. Cuando se ha enterado de que no lo va a ver esa noche porque él estará con ELLA, se ha quedado callada unos segundos. No sé si él se habrá dado cuenta de eso, pero yo sí. En todo el viaje no han estado ni un solo segundo callados hasta ese momento. Esa frase que ha terminado rompiendo la magia que había entre ellos. Por suerte, ella ha sabido reaccionar a tiempo, gastándole una broma, y desapareciendo del autobús dejándome con una sensación extraña. Sin demostrarle al mundo su chasco, la rabia y la impotencia.
lunes, 22 de marzo de 2010
ALTIBAJOS

Porque, en otras ocasiones, es una lágrima la que sale rebelde de tu ojo y va a parar a la comisura de tu boca.
Y todo esto se debe a esos sentimientos que te embargan, que te llegan de sopetón y sin darte cuenta. Que reaparecen de su escondite para recordarte que aún sientes añoranza, alegría, emoción, tristeza… y todas esas sensaciones que forman parte de nuestra vida. Todo eso que, aunque intentemos ocultarlo o hacerlo desaparecer, siempre está presente.
Pero, por suerte, una foto te puede hacer recordar con alegría. Puede hacer que ese sentimiento de añoranza se transforme por un instante en un sentimiento de felicidad ante la idea de contar con una prueba de que todo eso que recuerdas sucedió de verdad. Que todo en lo que piensas constantemente no fue producto de la imaginación. Y que tienes esa prueba viviente e inmortal para recordar siempre.
Además, un amigo, familiar o ser querido en general puede hacer que te sientas de nuevo bien, que no sientas vacío ni soledad. Que te sientas querido y apoyado. Y que tengas ganas de volver a construir tu vida, una vida mejorada, y con todas esas vivencias maravillosas a tus espaldas.
Porque no es bueno lamentarse por las cosas que ya no pueden ocurrir y, a veces, es bueno alegrarse al recordar las experiencias que pudiste vivir y tuviste el honor de tener.
Porque a veces sólo necesitas un instante para que se haga la luz… aunque al rato vuelva a apagarse.

